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Tú
rompió mi corazón
(
br006, 2005 )

www.chicoespina.com
Tras un maravilloso debut de baja fidelidad, El Chico Con La Espina
En El Costado presenta ahora su primer disco con banda y en castellano.
Tú rompió mi corazón són 13 bellas canciones de desamor y
esperanza. La misma sensibilidad y el mismo sentimiento, pero ahora
expresada con un sonido más orgánico, cálido y preciosista.
El resultado, un disco de canciones donde se reconocen sombras tan
dispares como las de Dylan, Gorky’s Zygotic Mynci, Dominique A,
Calamaro, Surfin’ Bichos o Magnetic Fields. Hay gotas de todos ellos,
pero el cóctel final sólo sabe a El Chico Con La Espina En El Costado.
Ha conseguido dar forma a un estilo personal y reconocible. Una
voz propia tanto en las formas musicales como literarias. En las
letras encontramos guiños a Kerouac y Audrey Hepburn.
Con Dejé la ciudad por ti, El Chico abre el disco pidiendo
una oportunidad para olvidar. Una oportunidad que no llegará, como
sentencia al final con Parecida a Jean Seberg. Pese a su
alegre melodía, No te puedo hacer feliz ahonda en la incomunicación
de pareja. También hay lugar para la nostalgia: “Si tiene que haber
futuro, que sea como ayer”, canta en Pasado. En Dakota
white room defiende un amor total sin condiciones, como el que
John Lennon profesaba por Yoko Ono: “crearé solo para tí, encerrado
en tu white room”. Y aparece la inevitable canción improvisada,
Esa chica rubia.
Aunque las canciones del disco beben de la misma fuente, no hay
una parecida a otra. El Chico conserva su carácter juguetón. En
los arreglos se escuchan pinzeladas de solina, melódica, stylophone,
xilofón o rhodes, además de contrabajos o la habitual guitarra española.
También irrumpen en la mezcla los perros y pájaros de los vecinos.
Arreglos nada convencionales, con sorpresas en cada rincón. Tú
rompió mi corazón se ha grabado en sitios tan dispares como
una masía en Girona, unos jardines públicos, habitaciones, una sacristía
y hasta dentro de un coche.
El Chico Con La Espina En El Costado se presentó en 2002 con un
miniCD homónimo en inglés, donde destacaban los arreglos indietrónicos
de A desperate love song. Le abrió las puertas de giras estatales
como Flavour of the Month y le permitió telonear a The Walkabouts,
Mark Gardener y Montgolfier Brothers. En 2004 ha participado en
el disco de homenaje a El Niño Gusano.
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<-- WEBLOG
(
br002, 2002 )
Las malas lenguas le han llamado de mil formas. Desde Espinete
hasta El Chico Del Corazón Espinado, pasando por El Niño.
La verdad es que, por rebuscado que sea el nombre, nadie debe faltar
de forma semejante a la herencia de The Smiths, a quienes ha robado
y traducido su nombre artístico. Quede claro por última
vez: El Chico Con La Espina En El Costado; El Chico, para los amigos.
Las canciones de El Chico han visto la luz en una habitación
pequeña y aislada de Girona, la suya. Es su mundo, su cuartel
general donde esperanzas, platonismo, contradicciones, romanticismo
cafre y cacharros sonoros de baja fidelidad rodean la cama vacía.
Abonado al desamor y a la vida contemplativa, su disco de debut destila
tristeza, aunque pasada por el túrmix de la ironía y
con algo de autocompasión. También abunda la picardía.
Una canción de El Chico podría definirse como un artefacto
melódico concebido para alcanzar un fin siempre unidireccional:
atrapar a esa mujer deseada y escurridiza que pasa bajo su ventana.
Muchas de ellas nunca llegaran a saber que inspiraron melodías
como A Desperate Love Song, timidez, ya se sabe...
Las afortunadas excepciones pueden descubrirse como musas tras la
voz nasal de El Chico. La viste con grabaciones acústicas y
caseras que incluyen pinceladas electrónicas y sampleados clandestinos.
En este caso, lo lo-fi no quita lo apañado de los arreglos.
Como en la cocina, los mejores platos pueden prepararse con cuatro
ingredientes y mucha paciencia, ya que ha grabado él mismo
todas las pistas de su debut (silencios incluidos). Salvo los préstamos,
a la vez inconfesables que irreconocibles. Se admiten apuestas.
Pero además de crear música le gusta escribir, y que
le lean. Ya ha congregado una pequeña comunidad de fieles alrededor
de su activo diario en internet, donde destapa y ventila sus cosas,
sus sensaciones, la mejor clave para descubrir el personaje que se
esconde tras El Chico Con La Espina En El Costado. También
en los conciertos se descubre como monologuista, aunque hasta hoy
se ha prodigado poco sobre el escenario. Se ha reservado para ocasiones
escogidas, como los conciertos junto a The Walkabouts y Montgolfier
Brothers en Barcelona. Antes, una de las cinco copias existentes de
su maqueta había llegado a la redacción de Rockdelux
para quedar semifinalista del concurso de maquetas.
Ya lo decía Vinicius de Moraes, a tristesa nao tem fim,
felicidade sim. El disco de debut de El Chico desprende siempre
un poso de tristeza que no debe ocultar un personaje vitalista por
vocación. El que la sigue la consigue, y en Like a thief
in the night hasta se muestra exageradamente seguro de si mismo.
En On The Top Of The Churchtower ofrece la fotografía
que, aunque movida, evoca un intento de felicidad casi épica.
Autumn Streets busca la luz del otoño que vio nacer
a El Chico. En el cierre sorprende con Curly Eyes, una canción
fonética e improvisada, un instante de tiempo capturado para
siempre.
Tristeza non tem fim, felicidade sim
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