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Welcome
to Holland Park
(
br001, 2002 )
<-- WEB
Jaume, la voz cantante de Holland Park, se resfría
con extrema facilidad. Sus inviernos se convierten en un rosario de
kleenex y no es nada raro, pues, que sus canciones miren hacia el
buen tiempo. Sobran ejemplos en el disco de debut de la banda, Welcome
to Holland Park, una sucesión de piezas luminosas y directas
dónde rara vez diciembre le gana la partida a agosto. Llegaron
al extremo de utilizar la palabra Summer como password de su buzón
electrónico. Lo cambiaron velozmente al revisar estas líneas.
La principal víctima de los resfriados de Jaume ha sido, por
tradición, Ritchie, un personaje que pasó su infancia
echando pedradas al grupo punky de su pueblo. De mayor, decidió
cambiar las piedras por el teclado. Debutó con el grupo a lo
grande, en el Villarock de Bilbao, poco antes que llegara Paco, cargado
con su guitarra, su trombón y sus patillas. Los tres empezaron
la larga búsqueda de bajista, un momento crucial y dramático
que todo grupo tiene que superar. La solución se llamaba Pep,
robado al ska y convertido a la causa del pop. Pulsa las cuerdas con
sobriedad, precisión y sin darle al slap, afortunadamente.
Os preguntaréis qué fue del batería. Prefiere
ocultar su nombre y declararse en huelga debido a los puntapiés
que recibe su instrumento durante los conciertos.
Sobre las tablas, Holland Park juegan al estilo Cruyff: Control del
balón, fútbol ofensivo y ningún pelo en la lengua.
Se entrenan en el estudio casero de La Bisbal (Girona), la base de
operaciones que sólo abandonan para dar conciertos o, hasta
hoy, para perseguir estrellas con su maqueta. La tienen ya Jarvis
Cocker, Mani de Primal Scream, Stuart Murdoch y el alma de Creation,
Alan McGee. Ninguno de ellos ha respondido. De momento. En cambio,
sí ha sonado el teléfono para reclamar un par de canciones
para la película Krámpack y dos más para el Club
del Single de Houston Party Records. En la agenda, otra banda sonora:
World of child aparecerá en la serie de animación
Motel Spaghetti.
Cuando predominan los grupos de sonido homogéneo y reconocible,
Holland Park responde con un rompecabezas donde ninguna de las piezas
parece encajar con la precedente. Milagrosamente, se complementan.
Welcome to Holland Park es una crónica de la música
de las últimas cuatro décadas, aunque sin lugar para
la nostalgia. Se atreven con la psicodelia, el power pop y el punk,
y no les da corte probarse el disfraz breakbeat que Bombjack ha diseñado
para End of a summer. Su marca de fábrica se halla en
las harmonías vocales, presentes hasta en las piezas más
eléctricas. Escuchad Radio Girl o Colombo, dedicada
al detective mediático.
Holland Park es una banda de rocknroll que toca música
pop. Para ellos sólo existe un dogma, robado de un single de
The Tams:
Be young, be foolish, be happy!
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